Encíclica "Rerum Novarum"

la Encíclica “Rerum Novarum” fue escrita hace ya más de cien años por el Papa León XIII. Este magnífico documento hizo sentir la presencia de la Iglesia en el mundo, y fue, además, fuente de sabiduría para el fundador de nuestra institución, el Padre Federico Grote que, con estas palabras reconoció el aporte y el significado que tuvo para su vida: “En ella escuché la voz de Dios y ya nada fue capaz de detenerme”.

 

En 1891, el Papa León XIII, sin duda inspirado por Dios, escribe la que luego sería considerada la “Carta Magna” de la doctrina social de la Iglesia, la famosa Encíclica “Rerum Novarum” (De las cosas nuevas). Basta tomar cualquier texto histórico referido a la evolución de las instituciones e ideologías políticas para encontrarse con este maravilloso y esclarecedor documento que ha hecho sentir muy fuerte la voz de la Iglesia en el mundo. Y es que “Rerum Novarum” trasciende a la religión católica para llegar al corazón de toda la humanidad.

La situación histórico-cultural de aquel momento pedía a gritos lecciones de moral social y la intervención de una institución como la Iglesia de Roma para detener los abusos que se cometían, sobre todo contra los más pobres e indefensos. No olvidemos que en esos años se estaba produciendo la segunda revolución industrial y las ideologías en boga eran el socialismo marxista y el liberalismo individualista, dos corrientes opuestas pero coincidentes en no contemplar ni los derechos fundamentales del hombre ni la dignidad intrínseca de la persona humana. Frente a este contexto la Doctrina Social de la Iglesia se oponía, por un lado, a la lucha de clases que proponía el marxismo y, por el otro, no aceptaba un capitalismo en que la libertad económica no estuviera encuadrada en un contexto jurídico al servicio del hombre. Es, en definitiva, este estado de cosas, lo que mueve a Su Santidad a exponer la posición de la Iglesia y a redactar unos principios que repercutieron con fuerza en las sociedades de la época.

Entre otras cosas, la “Rerum Novarum” denunció el empobrecimiento del proletariado, al mismo tiempo que defendió la propiedad privada al punto de considerarla un derecho natural;  a los obreros a asociarse en sindicatos y, finalmente dio algunas definiciones y recomendaciones acerca del salario. estableció el bien común como meta irrenunciable del Estado; reconoció explícitamente los derechos del niño y de la mujer; autorizó a los obreros a asociarse en sindicatos y, finalmente dio algunas definiciones y recomendaciones acerca del salario.

Es importante señalar que, si bien hoy, los principios expuestos por León XIII resultan indiscutibles para cualquier democracia, en el contexto en el que fueron pensados constituyeron una verdadera innovación, casi una revolución; y abrieron por aquel tiempo, nuevos caminos en la evolución ideológica del hombre, sobre todo en lo referente a sus derechos y a la misión de los gobernantes. De ser un simple engranaje del sistema estatal, subordinado a él y a sus necesidades, el hombre pasa a ser poseedor de una dignidad absoluta y es el Estado, ahora, el que debe servirlo.

En fin, si nos indignamos con sistemas que han despreciado la dignidad humana, como el fascismo y el marxismo entre otros, nos alienta y enorgullece como católicos el hecho de que haya sido el Papa León XIII (un visionario de su época), en pleno surgimiento de esas ideologías, el que levantara la voz para dignificar al hombre.